martes 13 de enero de 2009

Esquinas porteñas (y su triste devenir)





La siguiente es una recorrida por aquellas esquinas de Buenos Aires que han sido mencionadas en letras de tango, con la idea de conocerlas un poco más y de comprobar (con cierto pesar en la mayoría de los casos) cuánto han cambiado desde entonces.



Corrientes y esmeralda

No podía dejar de estar primera en esta nómina la que se considera la esquina porteña por antonomasia. Se hace honor a ella en el tango homónimo de Pracánico y Flores, el cual ya ha merecido una nota en este blog. Curiosamente, se la menciona en el título pero no en la letra, por lo que muchos que hayan oído el tango es posible que ignoren de qué esquina se trata. Baste decir que es aquella en la que amainaban guapos junto a sus ochavas.
Pues bien, esta esquina céntrica donde se juntaba la flor y nata porteña en los años '20 ha sido de las qué más han sufrido el paso del tiempo. Al demolerse el teatro Odeón a principio de los '90, hoy la ocupa una playa de estacionamiento.




Centenera y Tabaré

Como muchos ya sabrán, es aquella por donde pasaba el carrerito en su chata celeste en el tango Mano Blanca de Bassi y Manzi. No sé si alguien sabrá qué había en esta esquina del barrio de Pompeya en aquel tiempo. Actualmente, la oportunidad de explotación turística ha hecho que se llene de filetes, murales, placas y todo tipo de ornamento decorativo que remita al tango. Al momento de tomadas estas fotografías estaba en obra, así que convendría volver a pasar en un tiempo a ver cómo quedó.




Suárez y Necochea

Pasamos ahora al barrio de la Boca para ir a la esquina donde se juntaban los protagonistas del tango 3 amigos , de Luna y Cadícamo. Fue a principios del siglo XX el centro neurálgico del floreciente tango. En sus numerosos cafés (algunos memoriosos citan los nombres El Royal, La Marina, La Luna, La Taquera, X.X., La Popular, Las Flores) tocaban las antiguas orquestas de Arolas, Firpo, y Canaro, entre otros. Actualmente señorean las cantinas y la música que se oye está más cerca de la cumbia y el reggaeton; sin embargo, algo queda de aquel pasado florido, al menos uno de estos locales que lleva el nombre de 3 amigos.



San Juan y Boedo

Mencionada en el tango Sur, de Troilo y Manzi, ha sido de las que han sufrido una transformación ascendente, por no decir un abacanamiento. El que otrora fuera un típico bar de barrio, donde fieles habitúes transcurrían sus días con el codo en la mesa mugrienta y la vista perdida en un sueño, se ha transformado en la Esquina Homero Manzi Cena-Tango-Show, con menúes en inglés y página web. La única que se deja ver cada tanto es la inundación.




Rivadavia y Rincón

Análogamente al caso anterior, el viejo bar de Gabino y Cazón ha sucumbido a las ventajas de la explotación turística para convertirse en el Café de los Angelitos - Tango Show. Cabe aclarar que, en este caso, la edificación había sido totalmente destruída por el paso del tiempo, por lo que esta reconstrucción no deja de ser bienvenida. Se menciona a esta esquina en el tango Café de los Angelitos, de Razzano y Castillo.




Gaona y Boyacá

Ubicada en el límite entre los barrios de Flores y Villa General Mitre esta esquina ganó fama con el tango Café la Humedad, de Cacho Castaña. A pesar de que el tango es uno de lo más recientes (1972) del ya legendario café queda solo la edificación, aunque en ella funciona actualmente un supermerado (probablemente con problemas de humedad).




Olavarría y Almirante Brown

Volvemos ahora al barrio de La Boca para vistar esta esquina mencionada en la milonga de D'Agostino y Cadícamo El morocho y el oriental. No sabemos cual sería aquel café cincuentón que por La Boca existía, pero actualmente en esta esquina se encuentra el bar Roma, que a juzgar por su decoración y mobiliario, parece mucho más que cincuentón. Aún así, o precisamente por eso, vale la pena hacerle una visita.




Ayacucho y Santa Fé

Céntrica esquina porteña mencionada en el tango de Rubén Járez El tango con camiseta, donde el protagonista esperaba ansiosamente a su amada mientras, por otro lado, lamentaba no poder asistir a un encuentro deportivo. No está claro exactamente cual esquina era el escenario de esta singular lucha existencial, pero de las cuatro de esta intersección, la más propicia para esperar a alguien es la que muestra la foto; de ser así, ya sabemos por qué Juárez está tan gordo.



Thames y Triunvirato

Ubicada en el barrio de Villa Crespo, se la menciona en la milonga El títere de Piazzola y Borges, y se la corrobora en algunos poemas de Cadícamo, como el lugar donde sabía tallar este mítico compadrito de la zona. Dado que habrán pasado más de cien años desde los hechos que se narran, no se puede pretender que permanezca en pie algo de aquella época. La foto, por tanto, se limita a mostrar ese lugar físico tal como se lo ve ahora. Para colmo de males, en 1937 este tramo de la avenida Triunvirato pasa a llamarse Corrientes, por lo que actualmente deberíamos hablar de la esquina de Thames y Corrientes. (Duro revés para los nominalistas, ya ni nomina nuda tenemus).




Bermúdez y Nogoyá


Para finalizar esta recorrida, habrá que estirarse hasta el barrio de Villa Devoto para visitar esta esquina mencionada en el tango El nene del Abasto, de Blanco y Hormaza, donde el protagonista se ufanaba de haber comenzado su frondosa carrera delictiva. Paradógicamente, y en este caso para mal, no parece que haya cambiado mucho desde entonces.


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Ilustraciones:

Laura Medina, Barrio de tango.
Pedro Ricci, Suárez y Necochea.
López Calderón, Gaona y Boyacá.
Carlos Ferreyra, El Títere.

Agradecimientos: A mi amiga Valeria, quien me acompañó en este raid fotográfico y a quien el ojo avisor podrá distinguir en alguna de las fotos.

6 chamuyos:

francisco dijo...

Gracias Diego por este tour. Supongo que si Valeria no te hubiera acompañado, el relajado personaje encabeza tu blog no se habría animado a regalarnos esta entrada.Un abrazo para los dos!

Roberto dijo...

Diego, muy triste el devenir de las esquinas.
Pero casi se me pianta un lagrimón con la de Thames y Triunvirato.
¿Será que finalmente triunfó el Materialismo de Aristóteles sobre el Idealismo de Parménides y el Nominalismo de William de Ockham?
¿Quién iría a pensar que la batalla final no se libraría en las solemnes academias de la Grecia Clásica ni en las crueles cortes papales de Aviñón, sino muchos muchos siglos después en la porteña esquina de Thames y Triunvirato?

Nabrazzo,

Diego dijo...

Buena reflección, Robert, así parece ser: ya no nos queda ni la rosa, ni el nombre. Aún así, la idea del nominalismo sigue siendo estéticamente atrayente, como lo demuestran unas líneas de Borges que creo haberte recitado cierta tarde en el Havanna, escupiendo migas de alfajor, y que no sería raro que motiven en el mediano pazo un post al respecto.

maria laura dijo...

Muy, muy interesante la pagina y la mención a mi amado barrio Devoto que me vió crecer

Laura dijo...

navegando por la web encontré su blog y cuál no fue mi sorpresa, ilustrando su posteo veo mi querido Barrio de Tango

debo reconocer que fue muy bien "utlizado" ya que acompaña precisamente esquinas de barrios porteños.

me habria encantado que me contactara y me comentara acerca de esta nota porque de verdad la elaboró muy bien y si no hubiera sido por la causalidad, jamás me habría enterado.

a sus órdenes y le dejo un saludo

Diego dijo...

Hola Laura, me alegro que le haya gustado el artículo y sobre todo que no le haya molestado el haber incluído su obra. No recuerdo bien si en ese momento no pude o no supe cómo contactarla, pero por lo menos me ocupé de su nombre apareciera en el escueto índice de ilustraciones, como debe ser.
La saludo cordialmente,
Diego.